Tan acostumbrado a la violencia

Tan acostumbrado a la violencia

Una de esas noches que tuve libre y que deseaba ver una buena película encontré en Netflix:  “Philomena”. Ya me habían comentado que era una muy buena, pero no quise leer ni sinopsis ni buscar las críticas por internet para así no verla en automático y crear expectativas. Desde que empezó me atrapó. La historia trata de esta mujer irlandesa que quedó embarazada en su adolescencia y tuvo que dar a su hijo en adopción (obligada por las monjas del internado en el cuál ella vivía). Luego de cincuenta años “Philomena” decide confesarle a su hija lo que vivió en su adolescencia y esta se pone en contacto con un periodista que la ayudará a contar su historia y a buscar a su hijo.

Confieso que pensaba en un principio que el hijo de ella era el mismo periodista, pero fallé en mi predicción. Aún así cuando descubrí quién era su hijo y lo que había pasado con él me sorprendí y me enamoré más de la historia. Así como fallé en quién era el hijo, fallé en el plan que yo mismo me había creado en la cabeza… la gran venganza de “Philomena”. Pensaba que esta mujer entrada en edad llegaría y destruiría el internado, en fin…que no fue así. Esta mujer simplemente perdonó todo lo que pasó, y yo… yo me quedé con la boca abierta, no lo podía creer. ¿Cómo era posible que esta mujer no quisiera vengarse luego de que la obligaran a dar a su hijo en adopción? ¿Cómo era posible que no quiera “arrancarles la cabeza” luego de que no la contactaran para que viera a su hijo en una de las visitas que él mismo había realizado a Inglaterra? ¿Cómo… cómo fue posible? No voy a contarles toda la película ni entraré en detalles para así no destruirles la emoción de que puedan entrar y verla, porque sinceramente es una película buenísima. Ya les dije gran parte, disculpen, jeje, como quiera está tan buena que la pueden ver y se la disfrutarán de principio a fin.

De momento yo mismo me puse a reflexionar. Me miré en el espejo y me dije “Emma, sí, si es posible que uno simplemente pueda perdonar a alguien que te hizo daño.” De momento pensé que estaba muy acostumbrado a la violencia, aunque mi vida personal no es violenta, pero en las películas, series y en las noticias diarias que veo están llenas de violencia. De momento pensé: “estamos tan acostumbrados a la violencia que lo que nos sorprende hoy en día son los actos buenos” y de momento pensé también que no debería ser así y que estamos equivocados.

Vivimos en un mundo tan bombardeados de tantas cosas negativas y de tanta violencia que nos estamos acostumbrando a ella. Son menos las ocasiones en las que las personas que tienen el poder de llevar un mensaje positivo, que tienen poder de un micrófono e impactar a las masas no lo hacen.  Se ha vuelto “trending”el bulear a las personas, hacer memes a las personas… ¿nos hemos dado a la tarea de pensar por un momento si fuesemos nosotros los que estuviesemos en esas imágenes con frases “cómicas” y que volvemos virales? ¿hemos reflexionado en lo que pudiese estar sintiendo esa persona o sus familiares? No, somos parte del problema, porque nos prestamos con los “like”, “RT” y “RP”.

Hay miles de noticias  reales que parecen ser historias peores que una película de misterio. Hay miles de noticias que ocupan la primera plana de nuestros países ensangrentadas, llenas de lágrimas, lleno de esposas. Los juegos que le compramos a nuestros niños son llenos de sangre, donde el ganador es el que mate a más personas sin razón alguna, No pretendo que cambien los medios, pretendo que cada uno de nosotros podamos hacer un cambio por lo menos en las redes sociales.

Qué ‘cool’ que seamos dueños y señores de nuestras propias cuentas ¿verdad? ¿Qué tal si lo llenamos de cosas positivas, de noticias maravillosas, de historias de superación y de noticias de emprendedores? Así vamos cambiando la mentalidad y lo que nos debe sorprender son los titulares de asesinatos, venganzas, secuestros, etc.

Trabajemos en proyectos positivos que nos llenen el alma y el espíritu. Trabajemos en proyectos que aporten a la sociedad, a nuestro planeta, a nuestras animalitos… hagamos el cambio. Seamos parte de los que hacen ruidos con las noticias positivas, apoyemos y seamos parte del cambio. Un cambio que hará bien, que sacará sonrisas y lágrimas de alegría. ¿Sabes qué? No nos acostumbremos a la violencia.

Bye,

 

#Emma

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