Reparando un “corazón roto”

Reparando un “corazón roto”

¿Cuántos no han pasado por separaciones amorosas? No he conocido a alguien que no haya sufrido por amor. ¡Cómo duele ah!

Cuando me preguntan cómo fue el proceso de mi primera separación amorosa les contesto lo siguiente: fue un proceso doloroso, pero uno de los más bellos que he vivido. Pudiese sonar contradictorio, ¿no? Pues ni tanto. Cuando menciono que era “bello”, me refiero que era un momento de aprendizaje de vida, me tocaba crecer, y me tocaba aceptar. Desde el día uno tenía la certeza de que estaría bien, que iba a superar ese momento de oscuridad, de incertidumbre y de dolor. Y así fue.

Era mi primera vez y no sabía a que me iba a enfrentar. Y es que cuando nos encontramos en incertidumbre el estrés y la presión a lo que estamos expuesto es mucho increíblemente. Tenía que eliminarla (la incertidumbre) o por lo menos tener una idea a lo que me iba a enfrentar. Todos los seres humanos somos capaces de adaptarnos a las situaciones incómodas que se nos presenta, una vez ya eliminada la incertidumbre de nuestro alrededor. Pasar por una ruptura amorosa es doloroso y de eso no hay duda alguna. Ahora bien, si pasamos por el proceso del duelo como se debe, créeme que se pasa un poco mejor. Y es que se debe entender el proceso, entender el dolor… tener conciencia de lo que se esta viviendo.

Una vez tomada la decisión me puse las pilas y tuve que moverme para ser responsable con lo que estaba viviendo y lo que se me venía encima. Algunas de las cosas que tuve que hacer rápidamente fue:

Eliminar el ego, reconocí que estaba mal emocionalmente. Reconocí que no tenía ciertas herramientas para enfrentar el dolor y tenía que salir a buscarlas, tenía que encontrarlas. Sí, tenía que prepararme.

2. Buscar ayuda profesional, no dude en llamar y tocar la puerta del que es hoy en día es aún mi psicólogo. Era un recurso que necesitaba tener para poder comprender lo que estaba viviendo, qué era lo mejor o qué era lo que debía hacer en ciertas situaciones que se me estaban presentando y que viviría en el camino.

3. Tocarle la puerta a personas que me amaban. Tuve que ponerlos a “trabajar” y activar más que nunca su responsabilidad como amig@s. Soy bendecido, porque ell@s también se pusieron las pilas para apoyarme, sacarme del apartamento cada momento que fuese necesario, secarme las lágrimas, escucharme cientos de veces y prestarme hasta sus casas para que estuviese acompañado. Y es que la familia y las amistades juegan un papel muy importante, sobre todo en un momento con ese.

4. Leer y leer, me recomendaron lecturas, audio lecturas sobre el tema. Cada vez que hacía un lectura comprendía y me podía ubicar en una de las etapas del duelo. Esto me daba seguridad, me preparaba. Ya sabía a lo que me podía encontrar, entender mis sentimientos, podía darle nombre al momento que estaba viviendo.

Eliminé presiones. No podía presionarme a no sentir dolor, a no estar cómodo, a no llorar. Me tocaba estar incómodo, me tocaba llorar y tener en ocasiones noches de acostarme llorando hasta el otro día. Me di el permiso a que mis sentimientos fluyeran.

6. Busqué a realizar cosas me hacían sentir bien y que me hacían bien. Ejemplo de ello: escribir y abrir este blog. Compartir y tener contacto constante con otras personas con las que podía intercambiar comentarios, vivencias  y ser como un equipo de apoyo a través de las plataformas sociales. Otras de las cosas a las que me apegué fue al ejercicio. Comencé a ir fielmente cinco días a la semana, de ahí también surgieron nuevas amistades que fueron pieza clave para seguir escalando a mi recuperación. Más visitas al teatro, al cine y tener “dates” conmigo.

Así fui recomponiendo el corazoncito poco a poco.  No les miento, es un proceso drenante física y emocionalmente, pero se puede. Cuando pensaba que no podía más, recordaba que nadie había muerto de amor y que no era el único en pasar por ello. Así me fui descubriendo, fui superando las etapas. Viví todos esos “vaivenes” emocionales.

Me fui enamorando nuevamente, pero esta vez… de mi propio ser.

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2 Comments

  1. Prof. Christhian Mercedes

    22nd Nov 2017 - 9:31 pm

    Como fiel amante incansable de la lectura, de la escritura como fuente de creación de grandes momentos, encuentro este “blog” un lugar donde podemos sentarnos a leer por horas vivencias que muy seguros muchos hemos pasados, este escrito, REPARNDO UN CORAZÓN ROTO, es un vivo ejemplo de nuestra realidad como seres humanos. Gracias al Sr.Irizarry por regalarnos una pieza tan magnífica y sencilla, capaz de llegar a cada uno de nosotros.

    • Emmanuel Irizarry

      28th Nov 2017 - 2:38 am

      ¡Saludos Prof. Christian Meredes!

      Espero que se encuentre bien. No sabe la emoción que me ha dado al leer su comentario.Gracias por tomar de su tiempo y leerme. Un abrazo y espero seguir coincidiendo.

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